Como bien sabemos y más de una vez hemos tratado en Revista DM, los niños aprenden por imitación. De manera inconsciente copian todo lo que hacen sus familias en primera instancia, luego en la escuela. En los tiempos que corren, cada vez hay falta de educación no solo en los niños, también en adultos, e ahí el problema. Cosas como dar las gracias o pedir las cosas por favor han de convertirse en algo habitual para los pequeños. Nosotros, el mundo adulto, tenemos que predicar con el ejemplo, ellos se fijan en nosotros y nos imitan. Cambiar las conductas y comportamientos de los niños es mucho más complicado que habituarlos desde pequeñitos.
Si nuestros hijos dan malas contestaciones al levantarse, a la hora de recoger los juguetes, a la hora de comer… tenemos que tratar de cambiarlo. Lo ideal es que desde pequeños se le enseñe buenos modales e ir evitando las malas conductas y malas contestaciones, aunque para los niños suelen ser más divertidas. Los modales no solo consisten en dar las gracias o pedir las cosas por favor, van desde hablar bien hasta la higiene personal, el orden o el vestuario. Por ello debemos de cuidar nuestros comportamientos y actitudes, la forma de la que hablamos, las palabras utilizadas incluso nuestra gesticulación.
No hay que dejarle el peso de la educación de un pequeño a las guarderías y escuelas, debemos ser conscientes y realistas, un niño pasa la mayor parte del tiempo con sus padres. En sus padres es donde debe de empezar la educación activa, Un niño bien educado, será un adulto bien educado y será una sociedad bien educada. Saludar con respeto a las personas, dejar un asiento a las personas mayores en el autobús, llamar a la puerta antes de entrar, lavarse las manos antes de comer, pedir permiso a sus padres para coger algo… son acciones que deben convertirse en habituales.
Buenos comportamientos en clase
También es importante tener unas normas o pautas de conductas básicas para el buen comportamiento en clase y el buen funcionamiento de esta. Lo primero es que hay que ser conscientes de que la educación ha de empezar en casa, con los padres como primera referencia, la familia, el vecindario… Nunca hay que olvidar que la primera influencia para los niños son sus propios padres y en la escuela se comportará reflejando estas influencias.
El primer valor importante que se debe inculcar y que debe estar presente en el día a día, es el respeto a los demás. Respetando a los demás, nos respetamos a nosotros mismos, saludar a nuestros compañeros en la entrada del colegio, ser agradables y saludar al profesor en la entrada a clase debe convertirse en un hábito diario.
Dentro de la clase, el profesor tiene que ser la autoridad para los niños, estos tienen que responder a eso, deben aprender a no interrumpir las clases, al igual que no interrumpir cuando hablan las personas mayores. También tienen que aprender a hablar con respeto y no decir palabras malsonantes, ni despectivas, ni insultar, ni faltar al respeto a los compañeros.
Otra norma básica es utilizar las expresiones de cortesía como “por favor” cuando se pide algo, “gracias” cuando te dan algo, “de nada” cuando te dan las gracias, o “con permiso” cuando vas a entrar en algún sitio (sin olvidarse de llamar a la puerta).
Nosotros somos no los únicos responsables, pero sí los máximos responsables de la educación de nuestros hijos, y con ello de lo que se construirá en un futuro cercano. Os dejamos con esta cita de Karl A. Menninger, psiquíatra norteamericano: Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.












18 mayo 2011
Consejos para Papás y Mamás, Educación, Noticias