Conforme van creciendo, los niños van desarrollando su personalidad y dejando patente cómo todo lo que sucede a su alrededor les influye positiva o negativamente. Al igual que en el mundo adulto, en el infantil también hay quien es más risueño o por el contrario más serio, quien es más pacífico o quien es algo más conflictivo o quien habla por los codos o es más bien introvertido.
Niños tímidos
En este artículo vamos a prestar atención a este último rasgo, la timidez. La forma de ser de los niños influirá decisivamente en cómo actuarán cuando sean adultos, por lo que es importante potenciar sus características más positivas y ayudarle a corregir las negativas. Una cortedad moderada no es preocupante, pero debes estar atento a si esto le impide relacionarse con otras personas, e incluso con niños de su misma edad.
En estos casos, lo mejor es observar a tu hijo en reuniones infantiles, como los cumpleaños o en el parque, y comprobar si es capaz de entablar conversaciones o participar en juegos con el resto. Hay muchos niveles de retraimiento, podrás constatar si el que afecta al pequeño entra dentro de la normalidad o, por el contrario, es preocupante.
Si se trata del segundo caso, procura evitar decirle que es tímido, los niños tienden a comportarse según las etiquetas que se les cuelgan. Anímale a compartir sus juguetes en el parque o a empezar a hablar con otros, aunque al principio le cueste, si comprueba que le compensa y lo pasa bien, dejará a un lado su natural timidez y empezará a abrirse. La clave está, por tanto, en ir derribando las barreras que le impiden disfrutar de los demás y mostrarse como son.
Aplaude sus rasgos positivos
Por otra parte, puedes alabarle los rasgos de su personalidad que son positivos y las cosas que hace bien, esto le hará sentirse más seguro y, por tanto, más extrovertido, puesto que sentirá que tiene algo que ofrecer a los demás. Asimismo, anímale a decir palabras como “gracias”, “por favor” o “buenos días”, son elementales a la hora de entablar una conversación en muchos casos y si se les acostumbra desde pequeños les saldrá sin apenas esfuerzo.

Anímale a entablar conversaciones y juegos en el parque o en cualquier otro sitio donde haya más niños
Podríamos decir que un niño tímido tiene los mismos “problemas” que un adulto, con la salvedad de que entre los más pequeños es más sencillo de encauzar y convertirla en prudencia o discreción, pero sin que le impida relacionarse con otros.












7 noviembre 2011
Consejos para Papás y Mamás, Educación